jueves, 15 de febrero de 2007

no, no lo voy a lavar...

He encontrado finalmente, la forma en la que mi coche no me traiga más problemas a nivel mecánico. Desde que vino desde el litoral no tuvo desperfectos de ningún tipo (más allá de que haya que haberlo empujado de vez en cuando para que arranque, pero es mínimo), y eso que se mando 4060 km. de los más calurosos y por las tierras más recónditas.
Esta buena racha que me aleja de aquel mecánico canibal come billetera se debe exclusivamente a que no lo lavo desde que salió rumbo a ese viaje alocado. O sea, hoy convivo con arena, tierra, un chipá de hace un mes, unos bizcochitos de hace el mismo tiempo, una bolsa de palitos de la selva que bajo el sol se fundieron en uno, infinidad de papelitos de peaje, y etc, etc.
Ahora tengo miedo de lavarlo. No puedo hacerle esto. Va a perder su fuerza interior. Ojo, el auto no tiene olor a podrido, ni mucho menos, sólo un poco de tierra nada más. Si a Sansón le cortaron el pelo y quedo debilucho, es más que posible que a mi auto si lo lave le pase algo malo. No es lógico mi pensamiento?... bueno, la gente no lo entiende. Es por el bien del coche señores, no es por fiaca o rata, que no lo mande a lavar.
Es por el bien de todos.