martes, 6 de marzo de 2007

"Quisiera ser Wonder"

Ella era única, resaltaba mucho entre las demás. Era linda, inteligente, simpática, y todo eso... Al menos eso creo, aunque todo podría haber sido sin problemas una idealización de mi cabeza. Muy por lo general en este tipo de situaciones de enamoramiento uno exagera y enaltece las características y los atributos de aquella persona de la que uno está enamorado, a tal punto de no pensar en nada más que en esos gestos, en esas formas de decir, en ese simple "No, no te convido". Por eso digo que fácilmente podría haber sido una fantasía infantil de un chico infantil, como lo era yo, y como de hecho lo sigo siendo.
Tenía una carita muy chiquita con las pecas justas, un pelo muy finito que lo ataba bien arriba, rubio, muy rubio, y una voz muy dulce muy tierna, hasta cuando decía "basta, yo no juego con vos". Se juntaba en el rincón del patio con sus amigas y jugaba a ese juego inentendible del elástico y mientras yo pateaba una cajita de Cepita, o una lata de Coca jugando "caño la liga". Mis ojos siempre se posaban en ella y distraído al final del recreo terminaba recibiendo las peores golpizas infantiles, ya que era muy fácil meterme un caño en el estado hipnótico en el que estaba y al que ella y su figura, y sus movimientos, y sus risitas, me llevaban.

Nunca, hasta aquel día había podido dirigirle la palabra, yo era una mirada, un poste duro que se paraba enfrente de ella, un curioso del elástico y de la soga. Quizás un apenas, "-querés?" mostrando mi alfajor, o un "jugás al poliladron?" pero contadas las veces en el que podía y me atrevía a decirle algo. No era de mi mismo grado y eso decía mucho ya que la veía en el recreo solamente, pero yo podría haber hecho algo más y en mi cabeza esa idea me molestaba un poco. Siempre fui más tímido que valiente, me conocía bien, y esa sensación, fea, baja, de cobardía, de comodidad ante la adversidad, de conformismo, me revoloteaba en la cabeza... Por eso, aquel día fue como una linda descarga de tensiones. Y una linda carga también. En mi cuaderno de comunicaciones habían pegado hacía una semana atrás una lista de números de teléfonos con la cual había que hacer una cadena de llamados para no recuerdo bien que cosa. En en ese preciso momento supe que esa lista era una bomba de tiempo, que esa lista era la puerta de salida a todos mis problemas, que esa lista era una salvación. Pero la deje ahí. La saboreé una semana. O no se si también es que la sufrí. Pero aquel día busqué su apellido, busqué su teléfono, y a la tarde, después de hacer la tarea agarré el teléfono. Lo había decidido en una charla muy intensa con migo mismo mientras tomaba la leche. Ese era el día, ese era el momento y no podía hecharme para atrás. Una vez con el teléfono en la mano, y como un hombre que camina hacia un fusilamiento, temblando, nervioso, cerrando los ojos y tensionando los dientes marqué el número. No me atendió ella, y tuve que pedir que me pasaran. Me preguntaron quien era y les dije mi nombre, titubeando y tardando un poco, tartamudeando antes de decirlo. A los pocos segundos, que para mi fueron horas, días, años, apareció su voz por el tubo.
-Hola... quién es? dijo con esa voz tan linda. Y yo, no pude pronunciar palabra, no me salía nada. Y ahí pensé para mi mismo y me reproché lo tonto, lo inconsciente, lo apurado y lo infundado de mi llamado. Había decidido llamar, pero no había decidido que decir, no tenía nada por lo que yo esté en ese momento llamándola por teléfono. Yo que era nadie en su vida, y ella ni siquiera era compañera de mi mismo grado. No había razones, y el tiempo corría. No estaba en un buen momento. Decidí rápidamente cortar pero la idea de que la persona que me había atendido en un principio le informara de mi nombre me aterró aún más. Podía olvidarse de mi nombre pensé también, pero tampoco era la salida cortar.
-Hola?... hola? Repitió.
-... Eh... Hola. Dije muy, muy a pesar mio.
- Quién es?
Y una revelación apareció en mi cabeza. Tenía que afrontar la situación. Y lo mejor en ese momento, o lo primero que me pasó por la cabeza mejor dicho fue cantarle una canción.
- ... eh... si, hola... soy alguien que ves en el recreo. O por lo menos yo te veo...
- ...ah... pero quién es? Dijo, ya entre confundida y enojada.
- Y te voy a cantar una canción. Ya decidido le dije sin dudar, y empecé a cantar:
- I just called to say I love you;
I just called to say how much I care;
I just called to say I love you,
And I mean it from the bottom of my heart,
-Hola, pero quien sos?
Pero yo seguí cantando la canción, por lo menos la parte que sabía.
- No april rain, No flowers bloom
No wedding saturday within the month of june,
But what it isIs something true
Made up of these three words that I must say to you...
Y me quedé callado, por que no sabía más la letra, la había aprendido en la clase de inglés, pero no me acordaba más.
- eh... terminaste? Dijo ella, muy dulcemente. - Muy lindo pero no entendí nada. Quién sos?
Se hizo un pequeño silencio. Y con rapidez, y con mucha alegría, casi no pudiendo contener la risa le dije:
- Te veo en el recreo... Y corté.