No hubo día más doloroso, más triste, más angustiante que aquel en el que mi madre me dijo que había regalado, inescrupulosamente, desinteresadamente aquel cassette de "Ruidos y ruiditos", con el que yo cuando chico, me reía y me divertía diariamente.
"con mi martillo, martillo, martillo,
con mi martillo, martillo, yo...
con mi serrucho, serrucho, serrucho,
con mi serrucho, serrucho, yo..."
Ahora, más exactamente hace 2 minutos, vengo a enterarme de que mi última caja de playmobil también se fue...
Por que... POR QUEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Mi madre va por He-man... lo presiento.